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Mónica Pescarmona: la mujer que desafió su destino en la metalurgia por el aceite de oliva

¿Sabías que la empresa familiar de aceite de oliva extra virgen, Fontalba, nació de la mano de una mujer? Te invitamos a conocer su historia y la celebramos.


Fontalba es una empresa familiar mendocina productora de aceite de oliva extra virgen desde 2004, que se encuentra establecida en la provincia de San Juan en un predio de 32 hectáreas.


Si bien nació en el año 1997, de la mano de la familia Baldini Pescarmona, no fue hasta 2004 que se construyó la almazara donde actualmente está basada Fontalba.


Pocos saben que esta empresa nació del amor de una mujer por la tierra, pese a que su destino la guiaba hacia el metal.


Mónica Pescarmona es ingeniera agrónoma y cuando fue su turno de hacer la tesis no dudó: “Hice la tesis sobre aceite oliva porque me encanta, estoy enamorada del olivo”.


“Con el correr de los años comencé a conocer más sobre variedades que existen en la Argentina. Este cultivo tan ancestral me sigue teniendo enamorada”, cuenta Mónica.


“Con mi marido, hace muchos años, decidimos hacer un emprendimiento en San Juan dada su explotación de aceitunas y la variedad que existe. Allí, en la Ruta 40 montamos la fábrica, mi marido amaba pasar el tiempo allí. Él ya no está, pero está la familia, y hoy lleva adelante la empresa mi hijo Luis y su esposa Adriana, otra apasionada del aceite de oliva”, agrega.


Y añade: “Realmente disfruto de la tierra, y amo que Dios me haya dado la oportunidad de, en una familia de metalúrgicos, poder dedicarme a ella”.


Para esta apasionada del olivo, “así como los mendocinos sabemos de vino, también deberíamos aprender sobre aceite de oliva, de hecho en Fontalba ofrecemos degustaciones para quien quiera adentrarse en este mundo”.


“Es una pena que los municipios no tomen cartas en el asunto en torno al crecimiento descontrolado de barrios privados, que en su construcción sacan los olivos variedad arauco. Las plantaciones de Mendoza y San Juan son espectaculares por su clima, dando aceites de oliva de altísima calidad reconocidos a nivel mundial”, considera Mónica.


Y agrega: “Mi consejo para los jóvenes es que amen la tierra, que la toquen, que la trabajen, que se enamoren de los cultivos. El olivo es tan noble que podés dejarlo años sin regarlo, y luego lo volvés a regar y vuelve a responder”.


La empresa familiar ya va por la tercera generación de olivicultores y viene siendo premiada desde 2011 por su calidad. Además, Fontalba vende sus productos a todas partes del mundo desde su servicio e-commerce.


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